Terapia Individual

· Una terapia única para cada persona

En la terapia individual se tratan todo tipo de trastornos siendo muy frecuentes los trastornos de ansiedad, el estrés y los trastornos del estado de ánimo. Otros problemas comunes son el insomnio, las adicciones, los problemas en las relaciones sociales e interpersonales, el acoso escolar y el acoso laboral, la obsesividad, las crisis, los traumas, los trastornos de personalidad y los problemas afectivos y relacionados con el apego.

El proceso de evaluación ha de ser realizado por un profesional de la salud mental que tenga la formación y experiencia necesarias para ofrecer una aproximación diagnóstica apoyada en datos, bajo el modelo de hipótesis-contrastación empírica, permaneciendo el proceso evaluativo durante la intervención y poniendo de manifiesto el rigor característico de la Psicología Científica.

La finalidad es que el paciente adquiera el autoconocimiento y las herramientas suficientes para que pueda manejarse por sí mismo sin depender del terapeuta.

Las estrategias y herramientas terapéuticas no solo se trabajan durante la sesión sino que se han de poner en marcha fuera de consulta. Frecuentemente resulta necesario aprender nuevas formas de interpretar la realidad, nuevos comportamientos, nuevos puntos de vista... y no es sino con la práctica, como realmente llegan a consolidarse progresivamente.

Cada persona tiene diferentes rasgos de personalidad producto de una genética heredada, un ambiente experimentado y una interacción entre estos factores. El temperamento cuya base es principalmente biológica, nuestras primeras experiencias, las relaciones familiares, las relaciones entre iguales, la cultura, etc. son factores a evaluar de cara a conocer a la persona que demanda una psicoterapia para posteriormente, informarle sobre aquellos aspectos favorables que podemos explotar y aquellos que resulten más desadaptados y que podemos modificar o, al menos, gestionar adecuadamente. Esto significa que no hay tratamientos iguales para los pacientes, aunque sí puedan seguir la misma línea. Cada persona necesita su “traje a medida”, tiene su ritmo y evoluciona dependiendo del tipo de problema, el tiempo que lleva presente, la gravedad del mismo, los rasgos de personalidad, etc.

Es común observar como muchas de las afecciones psicológicas se solapan entre sí dando lugar a pacientes que presentan síntomas de diferentes trastornos. Esto sucede tanto en problemáticas agudas como en problemáticas más extendidas en el tiempo. De ahí que una evaluación adecuada sea imprescindible para llevar a cabo un buen tratamiento.