Psicooncología

Written by Ana Ramos on Sunday February 3, 2019

· El cuidado psicológico en oncología

La intervención psicológica en pacientes oncológicos tiene como finalidad contribuir en la adaptación y en la mejora de la calidad de vida de la persona y de sus familiares, en base a los diferentes factores que puedan presentarse durante todo el proceso: información sobre la enfermedad y los tratamientos, forma de recibir esa información, efectos de los tratamientos, fase en la que se encuentra y expectativas, recursos asistenciales y sociales, vida emocional de la persona que lo sufre... Por otro lado, al ser diagnósticos que se alcanzan tras diferentes pruebas médicas, es común que aparezca la incertidumbre acerca de qué es lo que a uno le sucede, provocando un escenario en el que esta incertidumbre y el desconocimiento se alargan en el tiempo (semanas, meses...) por lo que la presencia de estrés puede aparecer antes de recibir el diagnóstico y elevarse con el paso del tiempo hasta desembocar en un trastorno ansioso o depresivo.

Por tanto, la atención psicológica en estos pacientes es muy importante, siendo sus objetivos:

1. Escuchar, informar, ayudar a aliviar los síntomas y prestar apoyo emocional.
2. Afrontar el duelo y ayudar a expresar las emociones (miedo, ira y tristeza).
3. Enseñar procedimientos que ayuden a conseguir y mantener estados de relajación.
4. Reestructurar los pensamientos de modo que pueda adoptar una actitud proactiva y una buena adherencia al tratamiento.
5. Ayudar en el manejo de las reacciones anticipatorias a los tratamientos, que se puedan producir mediante condicionamientos.
6. Prevenir recaídas y ayudar a establecer nuevos proyectos de vida.

Desde el equipo asistencial, es fundamental que este se muestre cercano y vaya resolviendo las dudas que presenten paciente y familiares, según soliciten: efectos de los tratamientos, complicaciones, actuaciones... 

Tras un primer ingreso, el cambio de vida supone una experiencia que presenta momentos especialmente delicados como la aparición de la pérdida del cabello, siendo particularmente difícil porque supone enfrentarse a qué significa vivir con la enfermedad. En esta fase es fundamental la comunicación familiar y no silenciar los miedos pues, a pesar de constituir momentos dolorosos, a medio plazo constituyen un fuerte apoyo emocional.

Poco a poco, la vida va retornando a la normalidad en muchos aspectos, sin embargo, la incertidumbre ante los resultados puede aparecer en cualquier momento, pues hay que esperar un tiempo a que los tratamientos vayan haciendo efecto. Del mismo modo que en la primera fase, expresar los miedos será una forma de encontrar apoyo emocional, tanto para familiares como para el paciente. Vivir en el presente y realizar actividades habitualmente, que ayuden a encontrarse con uno mismo, serán de gran ayuda.

Por último, la vuelta a la normalidad viene acompañada de miedo al cese del tratamiento y a la recaída. En esta fase es común que el paciente haya cambiado aspectos de su vida como objetivos, valores, etc. por lo que será necesario tomarse un tiempo para la adaptación. Con respecto a la comunicación, esta debe continuar del mismo modo que en las fases anteriores.

En ocasiones el diagnóstico es muy rápido, lo que supone una noticia grave e inesperada que obliga al paciente a dar un cambio drástico en su vida en cuestión de muy poco tiempo por lo que, en estos casos, es común que el paciente y familiares se sientan incrédulos de un modo más acentuado.

En resumen:
- Tratamiento preventivo: estimular las conductas saludables y eliminar las de riesgo.
- Tratamiento ante-diagnóstico: información y modo de presentarla adecuados, apoyo emocional, técnicas de relajación,  estrategias de afrontamiento activo y prevención de recaídas.
- Tratamiento post-diagnóstico: preparación para el ingreso y para recibir los tratamientos, manejo del dolor, apoyo emocional, adherencia al tratamiento y reversión de reacciones condicionadas al tratamiento.
- Tratamiento en fase terminal: mejorar en lo posible la calidad de vida, preparación para una muerte digna y atención en el duelo.

Por último, cabe mencionar la importancia de la atención psicológica del equipo asistencial de cara al afrontamiento del estrés que supone el desempeño de la profesión.