Habilidades Sociales

· Las habilidades para relacionarse

Constituyen aquellas habilidades que fomentan las relaciones con los demás e incluyen tanto pensamientos, como emociones y comportamientos que favorecen este fin, además de ayudarnos a la consecución de nuestros objetivos, a mejorar la resolución de los conflictos y a responder de forma positiva ante la crítica.

Es esencial comprender que cada persona tiene una percepción diferente de la realidad, ya que es tan compleja que nuestro organismo sólo nos permite percibir una parte de la misma. Así, nuestra capacidad sensorial, nuestro sistema atencional y nuestro propio conocimiento actúan como filtros en la selección de la información disponible. Por lo tanto, la percepción se construye a partir de la información procesada mediante los sentidos y el proceso perceptivo en el cual intervienen aspectos como la memoria, la emoción, las experiencias, las creencias y las expectativas.

Sabiendo esto, una comunicación eficaz es aquella basada en la asertividad, en la aceptación de los diferentes puntos de vista, en la escucha activa y en la empatía.
La asertividad supone la defensa de nuestros derechos respetando los derechos de los demás.
La escucha activa supone el hecho de esforzarse por entender lo que en realidad nos quieren transmitir.
La empatía supone el hecho de esforzarse por entender lo que de verdad siente el otro (sin compartir los sentimientos, ya que en este caso hablaríamos de simpatía).


Las tres fases de la comunicación asertiva:
Primera: Escuchar al otro con atención e interés, esforzándonos por entender qué nos quiere decir con exactitud (empatía y escucha activa).
Segunda: Expresar nuestra opinión y nuestros sentimientos con respeto (asertividad).
Tercera: Negociar hasta conseguir un acuerdo y expresarnos de forma directa ante los resultados.


Ejercicios para mejorar la comunicación y las relaciones:

Pedir favores y rechazar peticiones.
Hacer cumplidos y saber recibirlos con aceptación.
Admitir los errores.
Aceptar las críticas y usarlas de forma productiva.
Iniciar y mantener conversaciones en pareja o en grupo.
Expresar agrado y afecto.
Expresar desacuerdo o enfado de forma justificada y respetuosa.
Expresar opiniones personales.
Defender nuestros derechos.