Duelo

· La reacción emocional ante la pérdida.

El duelo supone un proceso emocional que aparece ante la pérdida, ya sea por la muerte de un ser querido o una mascota, como por la pérdida de un trabajo, una pareja, un bien material e incluso la propia salud y/o una habilidad que hemos desarrollado y que, ya sea por la edad, un accidente, etc. hemos perdido en la actualidad y no tenemos posibilidad de recuperarla.

Anteriormente se concebía el duelo como un proceso que constaba de diferentes fases que la persona iba atravesando sin poder adoptar un papel más allá de la mera observación de sí misma. Estas fases comprendían el shock o conmoción inicial en la que se mostraban aturdidas e incrédulas, la fase aguda donde aparecía la ira y la ansiedad, una fase de preadaptación donde impera la reacción depresiva y, finalmente, una fase de aceptación donde, poco a poco, su vida vuelve a la normalidad.

Hoy se conoce el Duelo como una reacción emocional ante el impacto de una experiencia de pérdida, tal como se indicaba al principio, donde la persona que lo sufre atraviesa un período de tiempo de adaptación en el cual aparecen diversas reacciones que no necesariamente se corresponden con todas aquellas enumeradas, ni llevan el orden mencionado anteriormente. Así, esta nueva concepción del Duelo sitúa a la persona en el proceso como un sujeto activo, de modo que uno puede reaccionar y tomar decisiones en el afrontamiento del mismo, siendo la aceptación emocional, su elaboración y la recolocación del suceso en su vida, aspectos fundamentales que irán evolucionando, sin necesidad de hablar de fases específicas ni emociones correspondientes a un determinado tiempo.

Las repercusiones del Duelo, a nivel general, se observan en la presencia de una actividad general disminuida, hambre y sueño alterados, disminución en las responsabilidades, mayores demandas de atención, conductas de evitación y de escape, así como inestabilidad emocional donde se presentan, a veces incluso simultáneamente, la ira, la tristeza y la ansiedad, constantemente.

Si bien el Duelo es una reacción emocional que nos permite adaptarnos a una nueva situación de vida, en ocasiones se puede necesitar un apoyo adicional de tipo profesional ya que es necesario hacer fluir el proceso hablando de la pérdida, expresando sentimientos y dándose un tiempo pacientemente ya que es un proceso normal, largo y gradual que ha de ir evolucionando con la persona y donde habrá mejores y peores momentos a lo largo de esta evolución. En caso contrario, si el Duelo no sigue su curso de un modo normalizado, podría cronificarse y convertirse en un Duelo complicado, donde se requiere una atención psicológica más intensa y elaborada y para lo cual, existen procedimientos y técnicas específicas que ayudan en la elaboración del mismo. En Saudade Psicología conocemos ampliamente estos procedimientos y los llevamos a cabo con el máximo rigor de modo que ofrecemos las mejores garantías de nuestro quehacer profesional, si bien es cierto que sin la colaboración del paciente, el éxito terapéutico puede convertirse en un imposible, tal como ocurre en las demás disciplinas sanitarias y de ahí la relevancia que tiene el papel activo de la persona en su propia evolución y afrontamiento.