Depresión

Written by Ana Ramos on Tuesday July 17, 2018

· La tristeza patológica

La depresión supone un trastorno caracterizado por la emoción de la tristeza, cuya presencia ha ido más allá de sus funciones, constituyendo una respuesta desadaptativa y generadora de un elevado afecto negativo. Así, para entender la depresión hay que hablar necesariamente de la tristeza.

La tristeza es una emoción que se activa cuando sufrimos una pérdida o fracasamos ante un objetivo. Entre sus funciones se encuentra la conducta social ya que, con nuestras expresiones, favorecemos la conducta de ayuda por parte de los otros, lo que significa que esta emoción facilita la empatía y el altruismo. Otra de sus funciones es el fomento de la reflexión y el ahorro de energía, ya que reduce la actividad de modo que podamos dedicar los recursos del organismo a la reintegración y así evitamos conductas inútiles de cara a reestablecer la pérdida. Esta reducción de la actividad, característica de la tristeza, es lo que nos lleva a la apatía (no tener ganas de hacer nada) y la anhedonia (incapacidad para experimentar estados de placer) en la depresión. 

Por tanto, en la depresión existe una reducción de la actividad general y el pensamiento se ve alterado, de ahí que se experimente una aflicción que puede resultar altamente incapacitante.

Entre los mecanismos explicativos encontramos la pérdida de refuerzos positivos; la indefensión aprendida (Seligman) mediante la cual aprendemos que, hagamos lo que hagamos, nuestra situación no cambiará, aumentando así las expectativas de incontrolabilidad de la situación y la perspectiva de baja autoeficacia; y los pensamientos negativos acerca del yo, del mundo y del futuro (tríada cognitiva de Beck).

Con respecto al tratamiento, hemos de aumentar la actividad reanudando las tareas cotidianas, si bien ese aumento requiere de pasos graduales. Por otro lado resulta importante extinguir las conductas de evitación y de queja de modo que uno pueda retomar las riendas de su vida y no estar constantemente pensando en su aflicción ni mantenerla como centro de conversación con sus allegados. Con respecto a pensamiento se ha de llevar a cabo un análisis acerca de las evaluaciones  y las expectativas, de modo que se puedan aprender formas más racionales de interpretar la realidad, mediante la discusión cognitiva. En ocasiones, la relajación también será una técnica a entrenar, cuando la depresión se presente acompañada de ansiedad. Y finalmente, existen determinadas habilidades que favorecen la recuperación. Entre ellas se encuentran la resolución de problemas, las autoinstrucciones, las habilidades sociales, etc.