Adicciones

Written by Ana Ramos on Tuesday October 2, 2018

· Los procesos adictivos más allá del consumo de sustancias

Abusar de una sustancia supone consumirla más allá de la indicación como tratamiento médico o de los límites aceptados socialmente, lo que termina produciendo consecuencias adversas para el organismo.

A medida que se consume una sustancia van apareciendo fenómenos como la tolerancia (necesidad de aumentar la cantidad consumida para conseguir el efecto inicial), síndrome de abstinencia (síntomas que aparecen ante la suspensión del consumo) y craving (deseo de consumo). Estos fenómenos son indicativos de los procesos adictivos y, como consecuencia, la vida se puede llegar a ver altamente deteriorada por la dependencia que se genera ante la sustancia.

Muchos de estos principios también son aplicables a los procesos adictivos de otra índole como son el juego y las tecnologías, por ejemplo, siendo sustituible la cantidad consumida de una sustancia por el tiempo de dedicación que se le concede a la conducta adictiva.

Por tanto, las adicciones suponen un problema que va más allá del consumo de determinadas sustancias nocivas para el organismo, lo que significa que debemos incluir comportamientos que pueden resultar nocivos para la vida social, familiar, laboral y/o íntima de las personas.

La intervención se basa en un contrato terapéutico mediante el cual se trabaja partiendo de una entrevista motivacional y la elaboración de un balance decisional donde se contemplan las consecuencias positivas y negativas, tanto del consumo como de la abstinencia. La psicoeducación, el control estimular, el apoyo externo (coterapeuta), el análisis funcional, la solución de problemas, las habilidades sociales, la exposición con prevención de respuesta, el entrenamiento cognitivo y la relajación son, entre otras, un conjunto de estrategias a desarrollar dentro del contrato de abandono del consumo para, finalmente, dar paso a la prevención de recaídas como forma de mantener los resultados una vez se ha logrado el objetivo. Por último, es importante recordar las situaciones de riesgo para estar preparado ante su presencia: estados emocionales intensos (tanto positivos como negativos), los impulsos y las tentaciones, ponerse a prueba, los conflictos interpersonales, la presión social, el estado del organismo...